La rutina nos absorbe

Ha sonado el despertador y no ha pasado ni un segundo desde que lo has apagado, ya no te has dado cuenta de que era tu canción favorita la que sonaba, esa canción que decidiste poner para empezar el día con alegría.

Sales de tu habitación corriendo para desayunar, vestirte e irte por la puerta, sin darte cuenta de aquella frase que leías todos los días “The power of Dreams”, sin observar como cada vez, aquellas fotos que te hacían revivir aquellos maravillosos momentos vividos con tu gente.

Desayunas lo mismo de siempre, sin darte cuenta de que tu madre te ha comprado aquello que tanto te gusta, te vistes con lo primero que encuentras en el armario ignorando que hoy concretamente ha venido una tormenta y acabarás empapada y congelada.

Coges el coche y no te das cuenta que está sonando tu canción favorita, que el peatón que está esperando para cruzar es tu antiguo compañero de instituto, que han puesto una nueva cafetería en la esquina de la plaza.

Llegas a la universidad y no te fijas en que el chico con el que te acabas de cruzar te ha sonreído, entras a clase y no te das cuenta que en la mesa del fondo está tu amiga leyendo “Un mundo azul”, que en la parte superior de la pizarra hay dibujado un atrapasueños.

Sales a andar como siempre sumergido en tus propios pensamientos sin percatarte de que en aquel árbol hay un gato mirándote hipnotizado, que te acabas de cruzar con un hombre que está buscando en la basura algo que comer, que en la pared de detrás de tu casa han pintado un grafiti, que tu vecino te está saludando desde lejos, y que acabas de ver aquel perro que salía en los carteles de desaparecido.

Regresas a casa y ya no miras el buzón, buzón donde hay una carta esperándote de tu amiga de Barcelona.

Llega la noche y te tumbas en la cama, pensando que hoy ha sido un día igual que el resto, sin darte cuenta de que los días no se repiten, que eres tú el que deja de lado todos esos detalles que hacen que cada día sea único e irrepetible.

Querido lector, te propongo algo, deja atrás la rutina e intenta durante un día entero vivir el momento, centrarte en cada minuto que estás viviendo, y verás la infinidad de cosas que te estás perdiendo por vivir una vida que no te pertenece.


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